Skip to Content

Blog Archives

NECESITO TU PRESENCIA

NECESITO TU PRESENCIA

por María de Gracia Flores 

Sumida en la tristeza me encontraba desde hacía tiempo. A finales de 2010 tuve un accidente casero con resultado de fractura de la meseta de la rodilla . Dos años de rehabilitación, dolores continuos … sufrimiento y sufrimiento. Ese era mi día a día.
Hasta mi compañero durante tanto tiempo, se cansó de mis lamentos… y me vi sola y sin trabajo. Mi vida había cambiado de pronto. Le preguntaba a Dios por qué me pasaba todo esto ¿Por qué? Pero no obtuve respuesta, o al menos, eso creí.

Mi amiga Sol, que hace honor a su nombre, me animó para que comenzase a cantar en el coro de la parroquia. Me siento con mucha paz y felicidad cuando estoy en la iglesia.
Hace un año, una compañera del coro, me preguntó si me gustaba el Gospel , a lo que le contesté que SÍ. Entonces me habló de Matina y Gospel Libertad.
Busqué y encontré un correo. Sin dudarlo escribí y pregunté si admitían nuevas integrantes. Me respondieron que sí y que debía hacer una audición. Me presenté un jueves y Matina, directora y alma del coro, me hizo la prueba y me dijo: “Pasas a primera voz”  ¡Estaba admitida!
Jueves tras jueves, acudo a los ensayos con mucha ilusión y felicidad. Me pilla bastante lejos de mi casa, pero nada me importa.

Llega el momento de cantar frente al público, en las misas y conciertos, y voy notando que cada día que pasa le canto a ÉL con más devoción y amor, e incluso mi corazón se siente colmado de felicidad al hacerlo.

Nuestro último Concierto Gospel de la temporada nos llevaba a Cáceres para clausurar el XI Congreso Teológico Pastoral. Yo estaba bastante enferma. Mi ataque de asma me estaba jugando una mala pasada. Apenas salía mi voz, pero yo quería estar en ese concierto con mis compañeros. ¡No podía faltar! Algo me decía que debía ir…

Llegó el 15 de junio, día del concierto y ¡Gloria a Dios! Salió fenomenal pese a algunas voces (incluída la mía), pues los resfriados, faringitis y alergias habían hecho mella. Como siempre, gracias al Espíritu Santo, al que llamamos antes de salir a escena, salimos airosos y con nota. ¡Nunca mejor dicho!

Al día siguiente , domingo,16 de junio (día de La Santísima Trinidad), el padre Miguel Ángel Morán ofició una misa para nosotros en la preciosa capilla del seminario. Cantamos a capela ¡que maravilla!
Leí la segunda lectura y a medida que iba avanzando en la misma , me iba emocionando. Sentía que era para mí. Fui a tomar la Eucaristía y al decirme el padre : “El Cuerpo de Cristo» contesté con mucha devoción  “Amén” , y de mis ojos cayeron dos lágrimas.
Me senté y no pude reprimir mi llanto. Lloraba con mucha fuerza y sin consuelo.
Mi compañera Cristina , me abrazó y me dijo : “ Ay María , tienes que pedir ayuda . Te veo muy mal “ . Pero respondí : “No Cris, ¡me encuentro muy feliz! No puedo explicar esta emoción que invade mi corazón”

Después de la misa fuimos a conocer el casco antiguo . Yo temía que mi pierna no me dejara caminar, pero había que intentarlo. Comencé a caminar y caminar y ¡mi pierna no me dolía!. ¡Ese día no tuve dolor en todo el día! ¡Bendito sea el Señor ! ¿Dios me tenía reservada esta sorpresa ? Estoy segura de que sí y también de que Él me ha puesto en el camino de este maravilloso Coro Gospel para cantarle.

Os doy las gracias queridos compañeros por animarme en los peores momentos. Me siento muy feliz con todos vosotros. Sois lo mejor que me ha pasado en la vida.                      Gracias Matina por tu fuerza y sensibilidad hacia los demás . Eres digna de mi admiración.

Día tras día rezo al Espíritu Santo y le pido que me haga ser más humana y paciente con el prójimo. Necesito vuestra presencia…pero sobretodo, como decimos en nuestra canción:

“Necesito TU presencia ¿Estás aquí? .
De TU cuerpo, de TU sangre, para vivir”

¡GRACIAS!

¡GRACIAS!

por María Alberdi

 

Llevaba dos semanas sin comulgar… sin fuerzas… en combate.

Me sentía como una niña pequeña perdida en medio de la calle y no sentía su fuerza, aunque sí su presencia. No quería continuar. No podía.

Cada ensayo de los jueves me devolvía la alegría, pero era poner un pie fuera y se acababa la batería.

Lloraba en casa. Lloraba en el despacho. Se me estaba yendo la vida. Dejé de ver el sentido de la vida.

Quería irme con Dios… que todo acabase. Ya había sido hija, madre, esposa… Todo lo sentía mal hecho… pero hecho.

Me quedé sin voz. Tenía bloqueada la puerta del sagrario de mi corazón. Dios estaba ahí. Callado. Esperándome… conmigo, pero yo le tapaba la boca. No lo sabía.

Y me subí a aquel autobús con mi familia. Pensaba que era el demonio quien me había tapado la boca, pero ¡NO! Dios me decía: «Cállate y escúchame. María ¡Para!»

Mi familia estaba allí. Rezamos juntos. Estaba emocionadísima. No lo podía contar, pero una fuerza y un gozo, que no puedo explicar, se mascaba en el ambiente. Y tuve paz de Dios.

Mi familia… los misterios de mi Madre… Vuestra alegría.

¡Libertad! Así se apellida mi familia Matina Gospel. Nueva Jerusalén. Nueva vida para mi. Me abristeis todos vuestro corazón  y la puerta de mi sagrario quedó abierta.

Y nos vestimos de blanco y en aquél círculo sagrado con la unión de nuestras manos vino el Espíritu santo. Y me di cuenta de que yo era para él, que nada malo me iba a pasar. Tuve un secreto revelado. Entregarme  a Él.

Este concierto de Cáceres transformó mi corazón y mi alma. Canté exultante a Dios. Solo le veía a Él. Y hasta un hilo de voz me dio para hacer el salmo.

Luego me vino la paz aquel domingo y una serenidad  inmensa. Un nuevo proyecto de trabajo en mi cabeza  que le gusta al Señor… Llevaba meses mirando en otra dirección y fue comulgar y saberlo. En comunión con Dios, el Espíritu Santo y mi nueva familia

Dios me va a proveer de todo lo necesario para poder llevarlo a cabo. Había sido el necio que había enterrado el talento del amo.

Llegué a casa y les expresé a mis hijos lo que les amo. Y a mi gente.

Solo puedo agradecer a Dios el haberme puesto entre vosotros. Tengo y quiero ser María segunda voz. Ahora me llamo así, y soy para Dios y de Dios.

Sois mis ángeles y os quiero.

Matina, eso eres para todos … la luz de la mañana y quien nos hace despertar. Gracias por tu dedicación y amor.

Gracias a todos y cada uno de vosotros. Sois mi alegría.

Gracias Espíritu Santo

Somos de Dios y para Dios.

¡Aleluya!

 

 

 

title_goes_here