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Hasta siempre Córdoba!!

No me resigno a que en nuestro blog no quede constancia de los maravillosos momentos vividos en este comienzo de temporada, momentos nunca antes casi imaginados.

Terminamos la temporada pasada con la sensación de que nos sería difícil poder superarla. El reto por tanto para ésta no estaba fácil. Pero ya hemos comenzado la nueva temporada y….¡sorpresa!, ya lo hemos hecho superando los resultados del inicio de la anterior.

Empezamos con dos actuaciones, dos Bodas Gospel en el mismo día, el 23 de Septiembre, pero aunque todavía no hemos alcanzado el don de la ubicuidad, ocurrieron en dos lugares distintos, al norte y sur de Madrid, en Buitrago de Lozoya y en Yunclillos, Toledo.

La boda de Buitrago fue en la preciosa iglesia Santa María del Castillo. Una boda de postín, con cóctel en la puerta, dron sobre nuestras cabezas y Coro Gospel en la celebración. ¡Qué más se puede pedir! Nuestra actuación quedó reflejada en la foto con los novios, una foto que «se hizo viral» y que en nuestro chat de Avisos mereció la denominación de «fotaza«. Yo estoy seguro de que los novios también presumirán de ella, recordándola y exhibiéndola. Nunca sabremos si fueron los novios quienes contagiaban al Coro esa ilusión y esa manifestación de alegría, que en la foto se reflejan, o ha sido a la inversa.

Después en la tarde, nos trasladamos para actuar en un cóctel de bienvenida a la espectacular Finca Quinta Los Rosales en Yunclillos (Toledo), un “Las Vegas” de las bodas donde se pueden encontrar todos los ambientes para una boda personalizada.

Apenas sin tiempo para reponernos, el día 30 llega nuestro primer concierto de la temporada y esta vez al aire libre, una novedad más para nosotros. El lugar, un oasis inimaginable en pleno Madrid, al aire libre en un entorno privilegiado con aire bucólico, poblado de olivos, granados y otros árboles formando, conjuntamente, un colorido excepcionalmente embellecedor, es El Olivar de Castillejo.

 

Al empezar el concierto, no había más que mirar hacia los compañeros, así como a nuestra Dire, para ver una disposición generalizada para «echar el resto». Las miradas hacia el público indicaban que la gente estaba muy a gusto y no querían perderse nada de nuestro concierto. Tuvimos además una espectadora de excepción, ni más ni menos que la luna. Otras noches está en cualquier otro sitio, pero esa noche quiso estar justo frente a nuestras caras, en una posición privilegiada para poder vernos a todos nosotros. Sólo por momentos se distraía un poco escondiéndose detrás de alguna nube, no sé si quizá por algo de timidez. Yo he oído nítidamente sus aplausos, mezclados con el resto de la audiencia, al final del concierto y creo que incluso fue la primera pidiéndonos bis.

Han contado con nosotros para clausurar y poner el «broche de oro» a una temporada llena de eventos, con actuaciones diarias durante todas las noches del verano. Por allí han pasado muchos artistas del jazz y de la lírica incluso, y me parece un honor que nos hayan elegido para clausurar la temporada. Como premio a nuestra entrega y actitud, el jardín de olivos se completó sobrepasando el aforo, y muchos se quedaron fuera con las ganas de vernos.

Pero el no va más, el cenit de nuestras actuaciones hasta la fecha, ocurría el sábado siguiente 7 de Octubre en la plaza de toros de Córdoba. En algún foro ya he dejado caer que me considero un poco soñador y siempre he dejado volar la imaginación, pero nunca había soñado ni imaginado cantar en una plaza de toros ante 8.000 personas, además en un grupo de gente estupenda y al lado de una gran artista, como es nuestra directora Matina. Eso sí, siempre he tenido la ilusión de actuar en el estadio Santiago Bernabéu, pero nunca tuve la confianza de poder hacerlo, básicamente porque no todos los miembros del coro son del Madrid. Conozco pocas plazas de toros, porque soy poco aficionado, pero nunca he visto los «toros en persona», aunque en la plaza sí había estado una o dos veces. Ya sabía yo que «a la tercera iba la vencida», además en Córdoba.

 

La «conquista de Granada» fue hace varios siglos, pero emprendimos el viaje desde Majadahonda con una idea fija, «la conquista de Córdoba». Estaban preparadas las armas que llevamos en nuestro perfil y con las que queremos armar también a nuestros espectadores, armas como la alegría, el desparpajo, la ilusión, el compañerismo, la actitud de solidaridad …., además de aquellas que cada uno lleva en su funda.

La ocasión fue el Festival del Encuentro Diocesano de Laicos, presentado por una conocida por todos, la encantadora presentadora de telemadrid Inmaculada Galván. Grandes artistas han intervenido en el evento transmitiendo su mensaje, mostrando una actitud de entrega y compromiso, pero también rebosantes de alegría y marcha, convirtiendo a la vez el acontecimiento en una gran fiesta.

He visto varias veces nuestra actuación en YouTube, procurando ser objetivo en mi apreciación. No sé si he logrado esa objetividad, pero por nuestra parte tengo que destacar la excepcional actuación de Matina, que dejó su huella en el evento, así como el buen hacer y la simpatía de los músicos, pero también la empatía del coro en su conjunto, manifestándonos como si para nosotros fuera habitual actuar ante miles de personas. No se nos venía encima el entorno de esa gran plaza, más bien emulando quizá al Cordobés o a Manolete nos íbamos arriba nosotros y de paso nos venía el subidón, confiados en ganar «varias orejas y el rabo».

Considero muy difícil reunir a tanta gente en un evento musical, pero mucho más difícil me parece reunirla en un lugar así para estar dos horas (desde las 18:00 hasta las 20:00 que comenzó el concierto) en una ceremonia religiosa, aunque quien oficiara fuera el Obispo del diócesis de Córdoba D. Demetrio y estuviera también el magnífico coro de la Catedral. Un exitazo en todos los aspectos y los organizadores merecen un gran aplauso. Impresionante el comienzo y final de la Eucaristía con la canción de nuestro amigo Jesús Cabello, Unidos en Ti, convertida en himno del Encuentro, y cantada también por todos al final del concierto, como broche de oro, que impregnó de unión y fe la plaza haciendo competencia a las faenas de Manolete.

Creo que hemos conquistado Córdoba, pero más seguro estoy que Córdoba nos ha conquistado a nosotros. Las vivencias, emociones, sentimientos y pensamientos son particularidad de cada uno, pero creo que a todos nos ha llegado muy adentro y todos nos hemos entregado a la causa. La inmensidad de ese escenario y esas gradas nos han hecho sentirnos más grandes, pero a la vez también más pequeños ante la inmensidad.

Quiero apuntar otra faceta, la convivencia de los miembros del Coro unidos en el viaje y en la estancia en Córdoba. Yo me desplacé por mi cuenta y no puedo hablar de las vivencias y momentos divertidos y entrañables que se deducían de los testimonios reflejados por quienes viajaron en grupo. Pero parece ser que se confirma una vez más que nuestro coro Matina y Gospel Libertad es como una familia.

Como buen gallego yo no creo en las meigas, » pero haberlas hailas «. Pues algo parecido me pasa con los milagros, porque al día siguiente, estando programada para nosotros la visita guiada a la Catedral, yo por mi cuenta me presento con mi mujer y al llegar a la puerta nos comunican que ya estaba cerrada. Sintiendo no haber llegado un poco antes, cambiamos el chip y emprendemos la retirada. Pero acto seguido aparece de súbito el grupo del Coro con otros participantes del concierto. Obviamente nos integramos para gozar una vez de más esas maravillas arquitectónicas y compartir los últimos momentos de un viaje inolvidable. Hasta siempre Córdoba.

Quiero finalizar agradeciendo a nuestra directora, así como a quienes trabajan en el grupo directivo por El Proyecto, cómo se «lo curran», concretamente el gran trabajo de promoción y coordinación que nos lleva a sitios hasta hace poco insospechados, y a estar cada día » más enganchados”.

¡UN AMOR TAN GRANDE!

Como en los partidos de fútbol, no es lo mismo jugar en casa que fuera.  A ver, a papá, a mamá y a los amiguetes, siempre les vas a parecer que vas “mas bonito que un San Luís”, el tema es parecérselo a quien no te conoce y sólo va a ver de lo que eres capaz por tus propios méritos, sin ideas preconcebidas, aunque también es cierto que las expectativas es algo que no se puede evitar tener.

Este sábado se celebraba el aniversario de la Parroquia de San Germán en Madrid, Parroquia de referencia en la cuna del chotis y los churros con chocolate, que entre otras cosas es una de las impulsoras del “Movimiento Emaús” y con una vida misionera bastante activa, y con ese motivo uno de los actos previstos era un concierto de nuestro Coro Góspel. Habría de todo, gente curiosa, amantes del Góspel o desconocedores absolutos pero con ganas de probar algo diferente. En la secretaría había una mujer que comprando la entrada comentaba “yo voy a ver, porque he visto coros Góspel en USA y a ver estos, que soy exigente….”….”Glup”, te hace tragar saliva como si estuvieras en el Gobi y sin cantimplora…..

Salimos a cantar con la bendición del Padre Joaquín, uno de los sacerdotes de Santo Tomás Moro, bendición llena de luz que aterrizó sobre todas y cada una de nuestras cabezas y corazones, y ahí empezó el subidóoooon, porque esto es como una droga, de las buenas, de las de verdad, haces un viaje al cielo en primera clase.

El repertorio era Góspel de los puros, como dice la jefa : “si no has cantado esto es que no has cantado Góspel”… y algunas canciones muy significativas para nosotros, una de ellas compuesta por Matina «Un amor tan grande» y otras dos que provocan la emoción en plena actuación. Algunas acabamos con lagrimitas asomando, intentando contenerlas para no parecer un oso panda mientras la de al lado te agarra la mano.

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Te vienes arriba con cada canción porque nos gusta y se nota.  Cuando de pronto ves que, a medida que vas cantando y sudando como un pollo en el horno de asar, porque tienes focos y poco espacio para poder bailar, la gente aplaude a rabiar y se levanta y da palmas. Cuando va a acabar el concierto y la gritan en pié “noooooooo, otra por favor, no os vayáis”, y ves a la de los Coros de USA pegando saltos como tú, dando palmas sonriendo y coreando las canciones… eso… como se suele decir, ¡es para vivirlo, no para contarlo!

Nuestros músicos se salen, Ángel que es capaz de montar una batería con dos palos y un plato y sonar como lo hace como el profesional como la copa de un pino que es; Bruno el teclista es increíble con los dedos, otro músico excepcional con el que tenemos la suerte de contar; Fernando al bajo es maravilloso, siempre sonriente y además lo coge todo en cero coma tocando ese instrumento tan desconocido pero tan importante; Joan nuestra guitarra acústica que nos regala momentos preciosos, y Juan el que nos guía con la guitarra eléctrica y voz masculina, que es un gran profesional, muy perfeccionista y eso se nota y redunda en el grupo, y que sirve “pá tó”. También el reconocimiento a ellos y el resto de chicos del coro que se desviven montando y desmontando, y haciendo muchas horas con Matina, para que todo esté perfecto cuando lleguemos. Estuvieron enooormes y sin ellos nuestra actuación no hubiera sido tan estupenda, ¡Gracias!.

Lo malo es al día siguiente. Es como una resaca… te viene el bajón. Has subido en la montaña Rusa gospelera y claro, necesitas más de El, de tus compis, y de la música. Te quedas un poco plof, en serio, es una sensación de penita porque ya ha pasado…pero entonces recuerdas y dices ” ¡wow!!!, esto lo puedo repetir en cuanto El quiera”. Así que gracias a su “Amor tan grande”, ese que nos llena cuando salimos a escena, ese que le llega a la gente cuando nos escucha y nos ve, ese que hace que subamos a la montaña rusa de la felicidad y que podamos transmitir su mensaje y hacer en una hora y media que alguien se llene de Él…. ese amor es para agarrarlo…

¡bien fueeerteeeeeee!!!!.

 

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